lunes, septiembre 28, 2026

Mi hermana falleció hace poco

Soñé con mi hermana recién fallecida. Hablaba con ella y le decía que la extrañaba, de repente había otra igualita, sin enfermedad que me decía que seguiría siempre conmigo y que podíamos platicar cada que yo quisiera… yo asentía.


Montsy, le decíamos de cariño. No hay otra manera de nombrarla, Montserrat es un nombre muy bello, en ella lucía como brillo natural. Nació enferma, pero no me gusta pensar en eso de la enfermedad, el síndrome que tenía, de Rett, no es tan importante, creo, no tanto como lo que me enseña todavía. 


Mucho tiempo me senté a su lado, antes de dormir, en nuestro cuarto y le preguntaba muchísimas cosas, le pedía por favor que me respondiera algo, una palabra, y yo tan inmadura en mi infancia hasta lloraba pensando que ella no quería hablar conmigo. Y sí que lo hacía, su lenguaje en los ojos fue íntimo, amoroso, tan lleno de luz, y yo que apenas lo estaba aprendiendo no entendía todo, por mi corta edad y por el mundo, que exige tanto y es tan absurdo. 


Mi hermana no le pedía al mundo una casa lujosa, ni platillos costosos o ropa fina. Tampoco entendía de las reglas que nos someten, eso de ir a estudiar los que otros piensan que debemos aprender, nunca fue competidora, gracias a Dios, de ninguna calificación y cuando creció tampoco buscaba vestirse como mujer de pasarela, ni aspiró ningún momento a reina de belleza en ningún lado. 


En aquella edad, yo creía que ella era la que desentonada, la rara, la que no encajaba en ningún lado, la que siempre era juzgada, junto con su familia claro. ¿Quién va a comprender algo que nunca ha vivido? los grados de entendimiento humanos, los reales no vienen en ningún curriculum, son cosa del alma. 


Sus virtudes, innumerables, como sus carcajadas, sus aplausos hasta en misa cuando se debía permanecer en silencio, sus ademanes, gritos incluso y palabras desarticuladas fueron esa escuela que ahora entiendo. Nada era normal, sino maravilloso. 


¿Quién se asombra tanto cuando ve la espuma del mar llegar a la orilla?

¿Quién ama tanto la vida para gritar de gusto al ver su manifestación sencilla, la más simple como para aplaudir con esa alegría? La sonrisa más inmensa, de verdad. 

¿Quién es tan noble que su grado de empatía es sanador con apenas mirarte?

¿Quién te abraza al grado de aplastarte sin medición alguna?


Mi hermana. 


Ya agonizando, a su lado, me sentaba para tomar su mano, ella no dejaba de acariciarla, despacito, con unos cuantos dedos, sin presión pero sí con el agradecimiento de un ser especial, de una persona encarnada aquí en un cuerpo disfuncional que emanaba la más bella luz, paciencia infinita, calidez fuera de este plano. 


Esa comprensión divina tuya, mi Montsy, precioso angelito, tanta alegría te daba casi todo, mirabas como si contemplaras a un ser igual al tuyo, ahora entiendo que lograbas ver más allá de lo común, que tu rutina era un ritual de agradecimiento a la vida, que jamás paraste de ser considerada. Todavía recuerdo que a pesar de tu dolor y de tus llagas, de las escaras que destilaban tu carne con lentitud y pobredumbre, nunca te quejaste de las curaciones torpes que te hacíamos, de nuestros retorcijones al verte mal, de nuestro llando inmundo por tu dolor, del cual nunca maldijiste nada. No fuiste humana, sólo utilizaste un cuerpo para venir a darnos cátedra, no nos llevamos nada al dejar el cuerpo, nada, más que el amor que cosechamos, te llevaste grandes frutos, tantos, como paraíso completo, que demostrarte tener en vida terrenal, como muestra de tu infinitud... 


Gracias preciosa Luz Alicia Montserrat Arce Mejía por seguirme asistiendo, no es fácil seguir aquí. 


Te sigo amando, cada día más bonita. 


Me falta hacer ese video con tus fotos, me lo pidió mi mamá. Tenía miedo de hacerlo...


Nadia Arce

28 de septiembre 2026







miércoles, septiembre 23, 2026

HERRAMIENTAS

Los días son caras de distintas monedas. Supongo que son más de diez o cien factores para que un día pueda considerarse bueno o malo, desde el mundo del ego. Y aunque en el plano espiritual es neutro, pleno, lleno de paz, todo el santo día nos olvidamos de él. Me pasa seguido. Quiero estar tranquila, vivir la vida que mejor puedo vivir, con la versión más amorosa de mí reluciente, así buena vibra, de sonrisa y toda la cosa pero no siempre lo puedo lograr. Después me frustro. Así que, es probable que de ahí los "mounstruos de mi interior" se alimentan, y a lo grande, con todo el caos que vive en mi mente cuando no me siento productiva o suficiente. Tema del que muchos en esta tierra, somos expertísimos. 

     Desde que nace el día empiezan las calificaciones, que sí dormí bien o no, que sí soñé algo que me ha perturbado o no, o ni mi acuerdo, que sí mis familiares están ya en sus respectivas labores domésticas, personales o escolares y ni los buenos días me dieron. Puras tarugadas. 

     Esos ojos que no son míos comienzan con el circo desde que despiertan, se toman la ardua y desgastante tarea de señalar, criticar o atemorizarme, ¿por qué no', el combo completo, no se diga más. Así que mi juicio se ve domésticado por todos los constructos sociales e individuales que me han rodeado durante mi existencia, que ya no siento hoy sea tan corta, en fin. Amanece y ya me siento rebasada ¿cómo? tampoco "debería" ¿ves? Y es que el sistema de comparación constante parece interminable. Es una constante nunca sentir satisfacción y ya no sé si eso sea una miserable depresión acosadora o lo "normal" para mi edad, situación de vida, hormonas, duelos y un complejo etcétera.

    Las herramientas para salir de este santo relajo son varias, para mí lo es últimamente salir, si es a la naturaleza mejor. Irme un rato de la ciudad. Abrazar los paisajes con la mirada, lo más que puedo, cómo si nunca los fuera a volver a ver. Mis días tienen sabor a nostalgia, a melancolía, a tristeza refinada. Así que despejar mis hábitos pude despejarme de esta locura. 

     También ayuda meditar, meditar y meditar. No es algo casual, sino profundo, entrar en ti, escucharte, sentirte, valorar lo posible, esquivar los golpes de crueldad. Permanecer. Abrazar todo de ti, con dulzura, paciencia. Ir a terapia también ayuda, terapia individual y además terapia de grupo, ambas. Una red de apoyo, alguien a quien apoyar. Amar, eso es lo que ayuda más. Los animales son excelentes para dejarse amar y dar amor, seres de luz con patas, orejas y colita son mis favoritos, gatos, perros y hasta una tortuga rondan mis días, gracias a Dios y gracias a él, que es el principal patrocinador de estas letras, de este pulso, de esta página que ya no está en blanco. 


Nadia Arce 

27 de septiembre 2026


P.D. La foto no es actual, pero me veo re bonita ¿Y qué?

      

     

    

viernes, septiembre 18, 2026

¿PACIENCIA INFINITA?

No sé el método. Ni dónde se encuentra la fuente. Busco por todos los recónditos y recovecos de mi mente, de mi espíritu, pero aún no se me revela por completo el maravilloso mapa. Nada más sé que existe y ya. Así que la paciencia que me queda trato de reproducirla, de amasarla, complacerla, todo lo que dicte mi creatividad para que se extienda más...
 

     Paciencia con el mundo, con el país, con la ciudad. Conmigo. 

martes, septiembre 08, 2026

SOÑAR

Hace tiempo redacté en otra más de mis agonías físicas poemas, poemas y más poemas, como acostumbo. Resaulta que tenía COVID, dicen, que de la cepa Celta, ni ganas de ponerle mayúscula pero bueno, una editora no puede plasmar todo lo que siente, ve y recuerda, en apenas unas líneas. 

     Ese COVID casi me mata, no era sólo la parte física que fue una catástrofe, fue la mentalidad, me cambió. Parece que junto al bicho terrenal, venía insertado, como plus, un maldito aditivo extra que me hacía tener los pensamientos más aberrantes de muerto, como nunca los había tenido. Ante esa aparente depresión, me di a la tarea de escribir esos poemas. Cada uno llevaba como encabezado una palabra amada por mí. Quería recordar que esa que sentía y procesaba pensamientos ajenos al amor, no era yo. Me fui rescatando, de a poco, cada día o cada semana era un poema distinto, no recuerdo con cuál palabra inicié, pero reunió 25, o más, de ahí nació mi libro Barco de palabras, para soportar naufragios (o pandemias). Superé esa crisis, cómo pude, sobre todo escribiendo, escribiendo como hoy. 

     "Soñar" fue uno de los poemas que más gustaron, a mí, a los lectores y a mis pocos e invisibles fans, supongo. Y hace unos días me sentía hecha polvo, pedazos de mí, otra vez sombra. Así que saqué este blog del recuerdo para sanarme de nuevo. La narrativa me invade y quiero, de verdad quiero volver a soñar... 

     Soñé, literal, con un ex novio. Tan lindo que era, estábamos en la prepa cuando nos enamoramos, primero él de mí, pero yo tenía novio. Así que se dio a la tarea de pretenderme durante largo, largo tiempo (para él). Su mejor táctica era acompañarnos, a mis amigos y a mí, a los eventos de -porras-, concurso en el cual por lo regular yo participaba. Sí, yo daba marometas, brincos, giros y una coreografía extensa, que abarcaba movimientos no tan complejos, sí sincronizados. Así que en una de esas tardeadas, él platicó con mi papá, le dijo que estaba pues algo loco por mí, no se pudo encontrar mejor chaperon, pues a mi papá creo que no le encantaba mi novio pianista, mayor que yo varios años, que no era tan agraciado, según dicen. A pesar de mi hermoso noviazgo logró conquistarme con otra estrategia aún más cañona, me entregó los cuadernos, sí, cuadernos que me había escrito. Era una especia de diario donde yo era la protagonista, el objeto de deseo, vaya, su musa. 

     Todo aquello pues ya está más que olvidado por él, me parece, porque ahora ni mi amigo se ha dignado a ser. Tuvimos un precioso amor, único. Una vez escribió en casi todas las bancas de mi salón lo mucho que le gustaba, que me quería incluso, el castigo por la institución educativa fue pintarlas. Así que en esta cabecita sigue vigente. Asumo que yo me porté mal al final, que me cansé de sus celos o de su control excesivo. Yo quería vivir así que pensé -muy erróneamente- que me encontraría con un novio mejor. Nunca fue así. 

     Son pocos los novios que recuerdo con especial cariño, sí, he tenido varios, fui una enamorada constante, una: monógama serial, como decía mi primo mayor. Termino que acuñé durante muchos años hasta casarme. Ahí pues conocí el más grande amor que jamás he podido sentir, el amor de madre. Me divorcié hace... ¿trece años? creo que sí. Actualmente llevo unos dos años soltera, estoy rompiendo record. Si no me equivoco, después de mi fugaz noviazgo de la infancia con Cristobal Ernesto T. B. luego estuve muy muy entusiasmada con dos chicos de la secundaria, uno nunca me hizo caso, pero su mejor amigo en secreto sí. Su nombre: Hans E. T. A. ¡qué memoria! creo que de los más dulces recuerdo sus nombres completos... él me dejaba poemas en mi mesabanco, escritos por su hermano mayor en manoescrita (muy guapo él, así no lo detectaría, además mi pretendiente tenía una letra tan terrible que lo hubiera reconocido fácilmente. 

    En fin, esos amores de ensueño terminaron una vez que me divorcié. Parece que comencé a pagar todo mi mal karma, iniciando por mi elección matrimonial. Mala, muy mala elección por la cuestión de pareja, sin embargo, supimos darnos a las mejores hijas que podrímos haber tenido. Mi D&D, las hijas que llevan las mismas letras de mi nombre. 

     Por ellas, sobre todo por mí, por mis gatitos, perrito y tortuga quiero recuperarme. Mi sangre me reclama y no he sabido escuchar su llanto imperceptible dentro de mi cuerpo. Llevo así ya años y ni siquiera lo sabía. Debo sanar, quiero sanar, sueño con sanar. ¿Será probable que las heridas, no literales, de mi corazón, dañaron la sangre que lo circunda? ¿Será que todos estos males externos, ocultos a la vista, son sólo reflejo de los que apenas y vivo en la memoria?


Nadia Arce

8 de septiembre 2026


P.D. Les dejo una foto de mi gato Josho, nomás porque está re guapo el cabrón. 



domingo, septiembre 06, 2026

BIRRIA

 Desperté con un sueño menos macabro. No contaré detalles, lo escribí a mano y me gustó hacerlo. No cabe duda que los días han ido vistiendo de colores no casuales, hoy en lo particular la visita de mi madre hizo del fin de semana un recuerdo atesorable. Contemplo las canciones, la birria que mi hija cocinó de una manera espectacular no pudo hacer más que brindarnos una felicidad muy añorada. Al menos a mí me resucitó los ánimos, hay días así de maravillosos donde mi salud no es obstáculo. Vivir con disautonomia no es algo que me encante, he aprendido a aceptarla, a conocerla, a integrarla como una compañera algo incómoda que va cediendo mientras yo la trate mejor cada día. 

      Entonces hoy fue un buen día, ya no quiero volver a sentirme como sobreviviendo, como apenas respirando, como reclusa de mi propia condición. Me rindo a lo que suceda mientras el aquí y el ahora sean aliados. Agradezco a mis gatitos por hacerme los minutos y las horas más fáciles, a mis hijas por ser quienes son, el orgullo me rebasa y el amor lava cada día los dolores acumulados. Desintoxicarme de personas, de situaciones, de calamidades e infortunios es el destino que me forjo. Gracias Max por tus consejos mágicos. Gracias a César O. por habérmelo presentado. Gracias a esos tinterosos que saben ser personas de pan y miel. Gracias a mi cuerpo que por lo que veo, tampoco es del team -rendirse-.

     Lo que marca el calendario va llevándome de la mano a los pasos siguientes. Adelantarme no es opción, estancarme tampoco. Así que bueno, el cambio huele a flor de manzanilla por las noches, a lavandas por la tarde cuando el sol castiga un poco, a menta para anochecer agusto. Voy con la vida, sobreviviendo, viviendo y saboreando lo mejor que puedo cada plato que la señora serendipia guste servirme, hoy tocó birria. 


Nadia Arce

6 de septiembre 2026


viernes, septiembre 04, 2026

SOBREVIVENCIA

 No está chido enfermarse, eso es obvio, nada más que a mi inconsciente nomás no se lo he hecho ver así. O a mis traumas, o a mi yo del inframundo o no sé a quién chintrolas. Resulta que mi hemoglobina está en 10, el hierro en mi sangre brilla, no por existir (o sea por su ausencia) y varias vitaminas de las importantes, no son absorvidas por mí misma. ¿Por qué? Quisiera saber. También otros atributos de la disautonomia andan de luciditos, hasta eso la fibriomalgia no ha salido a dar pasarela, así qué bueno. 

     Nada de victimismo, es la realidad y la acepto. SÉ QUE ESTO ES TEMPORAL y como dice la pared del lugar donde asisto -nuevamente- a terapia de grupo ESTO TAMBIÉN PASARÁ. Hace dos años que la anemia es mi inquilina, hace dos años que me moría, hace dos o algo así de las plaquetas en 20 mil unidades siendo que lo mínimo debían de ser 50 mil de lo normal que se supone debemos de tener los seres humanos 250 mil. Así que si eso no me mató, no veo porque tenga que morirme ahora. Eso sí, el ánimo lo tengo del carajo, ya vieron lo que escribí hace dos días, puro pesimismo ya sé. No me honra publicarlo, ni estoy orgullosa por mi quejadera poética pero qué quieren, MI PECHO NO ES BODEGA. 

     Así que, mejor ya me voy a dormir, porque es la 1 de la mañana y me debo levantar temprano. Mañana le sigo con el chisme. Nada más les adelanto que si sobreviví a una pleura rota y a no sé cuántas bacterias y bichos en bronquiso y pulmones, lo que tengo hoy, no debe ser tan grave. O eso espero.

     Al rato estaré bien guapa van a ver, haré un nuevo video para mi Tintero y de seguro después de varios días de oscuridad y de no poderme casi ni levantar de la cama, ¡allá voy fin de semana! a pasarla bien que para eso estamos de vez en mucho.

     Así que, buenas noches o más bien BUENOS DÍAS. 👀

4 de septiembre 2026

Nadia Arce Mejía


P.D. La foto no es actual y qué. Fue la que me dio la gana subir. 




martes, septiembre 01, 2026

DUELOS PERMANENTES

No sé si abrí una botella lanzada al mar para el Dios de las palabras. No debí abrirla, no estaba dirigida a mí, ni siquiera sé si soy yo esa luciérnaga roja que se apaga. El dolor está instalado. Yo, rota, a ratos no. Consigo la vida con la muerte a cuestas, como todos. No tengo ganas de tener ganas, no sé ni siquiera si quiero algo porque cuando me descubro en algún anhelo, encuentro los argumentos para no necesitarlos. ¿Es raro? ¿será mi edad? ¿mis triunfos, mis abismos? ¿por qué este agotamiento extremo? ¿será  un conjuro que no logro vencer? ¿quién eres tú el que me está leyendo? ¿o la que me recorre con la mirada por todas estas letras? 

      Basta con reconocer que escribo para mí. He estado divagando en laberintos por largo tiempo, me encuentro observando alguna planta, acariciando los pétalos de las flores más extrañas. Sintiendo que otra vez el pasto que cubre al planeta es una novedad, el cielo acostumbrado a mis ojos en los atardeceres es ahora el que me mira. Sé quién soy, más no sé lo qué le pasa a lo que sigo siendo, tal vez el cambio fue tan brutal que necesito reeducar mi propia relación conmigo. Seguir libre, solígama, poeta. 

    Los deseos
están de oferta. Pero yo, prefiero ahorrarme. El mundo es un arsenal de consumismo, así que no vendo lo poco que he podido reunir, apenas el anhelo del descanso o de un café por las mañanas. Ya no sé si un libro o un cuaderno, o los audífonos o alguna pantalla, me estoy obligando a seguir el mandato de un día a la vez, y así tal vez mañana… me sorprenda. 


Nadia Arce

1 de septiembre 2026