martes, septiembre 08, 2026

SOÑAR

Hace tiempo redacté en otra más de mis agonías físicas poemas, poemas y más poemas, como acostumbo. Resaulta que tenía COVID, dicen, que de la cepa Celta, ni ganas de ponerle mayúscula pero bueno, una editora no puede plasmar todo lo que siente, ve y recuerda, en apenas unas líneas. 

     Ese COVID casi me mata, no era sólo la parte física que fue una catástrofe, fue la mentalidad, me cambió. Parece que junto al bicho terrenal, venía insertado, como plus, un maldito aditivo extra que me hacía tener los pensamientos más aberrantes de muerto, como nunca los había tenido. Ante esa aparente depresión, me di a la tarea de escribir esos poemas. Cada uno llevaba como encabezado una palabra amada por mí. Quería recordar que esa que sentía y procesaba pensamientos ajenos al amor, no era yo. Me fui rescatando, de a poco, cada día o cada semana era un poema distinto, no recuerdo con cuál palabra inicié, pero reunió 25, o más, de ahí nació mi libro Barco de palabras, para soportar naufragios (o pandemias). Superé esa crisis, cómo pude, sobre todo escribiendo, escribiendo como hoy. 

     "Soñar" fue uno de los poemas que más gustaron, a mí, a los lectores y a mis pocos e invisibles fans, supongo. Y hace unos días me sentía hecha polvo, pedazos de mí, otra vez sombra. Así que saqué este blog del recuerdo para sanarme de nuevo. La narrativa me invade y quiero, de verdad quiero volver a soñar... 

     Soñé, literal, con un ex novio. Tan lindo que era, estábamos en la prepa cuando nos enamoramos, primero él de mí, pero yo tenía novio. Así que se dio a la tarea de pretenderme durante largo, largo tiempo (para él). Su mejor táctica era acompañarnos, a mis amigos y a mí, a los eventos de -porras-, concurso en el cual por lo regular yo participaba. Sí, yo daba marometas, brincos, giros y una coreografía extensa, que abarcaba movimientos no tan complejos, sí sincronizados. Así que en una de esas tardeadas, él platicó con mi papá, le dijo que estaba pues algo loco por mí, no se pudo encontrar mejor chaperon, pues a mi papá creo que no le encantaba mi novio pianista, mayor que yo varios años, que no era tan agraciado, según dicen. A pesar de mi hermoso noviazgo logró conquistarme con otra estrategia aún más cañona, me entregó los cuadernos, sí, cuadernos que me había escrito. Era una especia de diario donde yo era la protagonista, el objeto de deseo, vaya, su musa. 

     Todo aquello pues ya está más que olvidado por él, me parece, porque ahora ni mi amigo se ha dignado a ser. Tuvimos un precioso amor, único. Una vez escribió en casi todas las bancas de mi salón lo mucho que le gustaba, que me quería incluso, el castigo por la institución educativa fue pintarlas. Así que en esta cabecita sigue vigente. Asumo que yo me porté mal al final, que me cansé de sus celos o de su control excesivo. Yo quería vivir así que pensé -muy erróneamente- que me encontraría con un novio mejor. Nunca fue así. 

     Son pocos los novios que recuerdo con especial cariño, sí, he tenido varios, fui una enamorada constante, una: monógama serial, como decía mi primo mayor. Termino que acuñé durante muchos años hasta casarme. Ahí pues conocí el más grande amor que jamás he podido sentir, el amor de madre. Me divorcié hace... ¿trece años? creo que sí. Actualmente llevo unos dos años soltera, estoy rompiendo record. Si no me equivoco, después de mi fugaz noviazgo de la infancia con Cristobal Ernesto T. B. luego estuve muy muy entusiasmada con dos chicos de la secundaria, uno nunca me hizo caso, pero su mejor amigo en secreto sí. Su nombre: Hans E. T. A. ¡qué memoria! creo que de los más dulces recuerdo sus nombres completos... él me dejaba poemas en mi mesabanco, escritos por su hermano mayor en manoescrita (muy guapo él, así no lo detectaría, además mi pretendiente tenía una letra tan terrible que lo hubiera reconocido fácilmente. 

    En fin, esos amores de ensueño terminaron una vez que me divorcié. Parece que comencé a pagar todo mi mal karma, iniciando por mi elección matrimonial. Mala, muy mala elección por la cuestión de pareja, sin embargo, supimos darnos a las mejores hijas que podrímos haber tenido. Mi D&D, las hijas que llevan las mismas letras de mi nombre. 

     Por ellas, sobre todo por mí, por mis gatitos, perrito y tortuga quiero recuperarme. Mi sangre me reclama y no he sabido escuchar su llanto imperceptible dentro de mi cuerpo. Llevo así ya años y ni siquiera lo sabía. Debo sanar, quiero sanar, sueño con sanar. ¿Será probable que las heridas, no literales, de mi corazón, dañaron la sangre que lo circunda? ¿Será que todos estos males externos, ocultos a la vista, son sólo reflejo de los que apenas y vivo en la memoria?


Nadia Arce

8 de septiembre 2026


P.D. Les dejo una foto de mi gato Josho, nomás porque está re guapo el cabrón. 



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